Académico de la Universidad Católica alerta por riesgos ocultos tras el cobre récord sobre US$6 la libra
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El escenario de precios récord del cobre sigue generando análisis sobre sus efectos en la industria minera. Para José Joaquín Jara, académico de Ingeniería de la Universidad Católica y especialista en economía de minerales y políticas públicas ligadas al sector, los valores actuales sobre US$6 la libra están muy por encima de las proyecciones de largo plazo para el mercado.
Según explicó el experto, estos períodos permiten a las compañías mineras generar mayores ganancias, fortalecer su caja y avanzar en reinversiones para capital de sustentación, expansiones y nuevos proyectos. Además, indicó que las empresas pueden aprovechar este escenario para entregar retornos a sus accionistas y reforzar sus operaciones.
Sin embargo, Jara advirtió que los ciclos de bonanza también implican riesgos relevantes para la industria. Entre ellos mencionó aumentos de costos y bajas de productividad derivadas de buscar incrementos marginales de producción “a cualquier costo”, situación que posteriormente resulta compleja de corregir cuando el precio del metal retrocede.
A ello sumó riesgos asociados a una asignación ineficiente del capital, particularmente cuando las empresas aceleran proyectos que aún no cuentan con niveles de ingeniería suficientemente desarrollados o financian iniciativas de baja rentabilidad, lo que puede derivar en sobrecostos durante la construcción.
El académico sostuvo que la industria minera aprendió lecciones importantes tras el súper ciclo del cobre registrado entre 2004 y 2012, período en que se produjeron múltiples problemas relacionados con sobrecostos y eficiencia operacional. En ese contexto, afirmó que actualmente las compañías poseen mayores controles de costos y programas de asignación de capital basados en rentabilidad y eficiencia.
Jara también planteó que durante los períodos de altos precios suelen aumentar las presiones de distintos grupos de interés por capturar parte de las rentas extraordinarias generadas por la minería. Entre ellas mencionó mayores demandas salariales y bonos por parte de sindicatos, además de solicitudes de mayores tributos o aportes sociales desde gobiernos y comunidades.
Respecto a los proyectos mineros, indicó que en ciclos positivos las empresas tienden a acelerar su ejecución para aprovechar el contexto de mercado. No obstante, afirmó que este tipo de decisiones suele traducirse en ineficiencias, sobrecostos y mayores presiones sobre empresas de ingeniería y contratistas debido al aumento simultáneo de demanda por servicios especializados.
En relación con el contexto global, el especialista destacó que actualmente coinciden precios elevados de combustibles y ácido sulfúrico con valores históricamente altos del cobre, un escenario que calificó como inusual. Explicó que el proceso de descarbonización y electrificación global ha generado un aumento estructural de la demanda por cobre, compensando parcialmente los efectos económicos negativos asociados a la inflación energética.
Finalmente, advirtió que una de las principales preocupaciones actuales de la industria minera no se relaciona únicamente con el alza en los precios de insumos como el ácido sulfúrico, sino también con la disponibilidad física de este producto para mantener los procesos operacionales de las compañías mineras.












