Claudio Seebach: «Uno de los grandes desafíos que enfrenta el sector eléctrico en Chile es asegurar la estabilidad del sistema de licitación y contratos a largo plazo»
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Claudio Seebach, Decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias de la Universidad Adolfo Ibáñez, aborda con ELECTROMINERÍA los principales retos que enfrenta el sector energético, a partir de la actual discusión regulatoria que se está dando particularmente en la industria eléctrica, señalando la importancia de mantener un equilibrio en las políticas públicas sectoriales.
A juicio del ex presidente ejecutivo de Generadoras de Chile, es necesario ver la estabilidad del precio de la energía a futuro, especialmente con miras a incentivar y no comprometer el proceso de electrificación de los consumos, en el marco de la transición energética que vive el país.
Discusión
¿Cómo está viendo la situación actual del sector energético nacional en materia regulatoria?
El sector energético nacional pasa por un momento clave para consolidar su transición hacia energías más limpias y sostenibles. A pesar de esto, uno de los principales desafíos que enfrentamos es mantener la confianza con los inversores, y esto se logra mediante la confiabilidad y predictividad regulatoria, características que han sido pilares fundamentales para atraer inversiones y fomentar el desarrollo del sector.
Hoy, las decisiones en torno a políticas energéticas, como la expansión de subsidios a las cuentas de luz, cuyos costos se están imponiendo a la propia industria o la falta de modernización de la distribución para una mejor calidad de servicio. Cambios abruptos en las reglas del juego o modificaciones que generen incertidumbre pueden afectar negativamente la confianza de los inversionistas, tanto locales como internacionales, que ven en Chile un destino atractivo para el desarrollo de energías renovables.
Es clave que cualquier ajuste se realice de manera predecible, transparente, basado en evidencia y con una visión de largo plazo. Esto permitirá que el país siga avanzando en su transición energética, sin sacrificar los elementos que han permitido su liderazgo en la región.
¿Cuáles son los principales desafíos que tiene el sector eléctrico en el país?
Uno de los grandes desafíos que enfrenta el sector eléctrico en Chile es asegurar la estabilidad del sistema de licitación y contratos a largo plazo. Este sistema ha sido fundamental para garantizar la estabilidad en las inversiones, lo que ha permitido que la transición energética siga avanzando de manera exitosa. En este proceso, profundizar la incorporación de energías renovables en nuestra matriz energética es una prioridad.
En este tipo de campos no se puede perder de vista el marco de políticas sociales. Recientemente se ha propuesto aumentar la cobertura del subsidio a las cuentas de luz, en el contexto de las alzas que hemos estado viviendo. Es razonable querer ampliar estos subsidios, pero el desafío está en cómo financiamos estas leyes sociales sin comprometer los principios que han sido claves para atraer inversión al sector energético.
¿Cree que las alzas en las tarifas eléctricas terminen perjudicando al proceso de electrificación de los consumos en el país?
Las alzas son un desafío importante, porque pueden ralentizar el proceso de electrificación fundamental para los objetivos la mejora la calidad de servicios, descontaminación, eficiencia energética y la lucha contra el cambio climático.
Lo que es fundamental es que estas alzas se manejen de manera transparente y equilibrada. Debemos sincerar las tarifas para enfrentar una deuda acumulada que ya supera los US$ 6.500 millones, sin dejar de lado la importancia de proteger a las familias más vulnerables y a las pymes durante este periodo de ajuste.
De todos modos, tenemos que recordar que Chile fue uno de los pocos países del mundo que no sufrió un alza en las cuentas de la luz durante la pandemia, o la invasión de Rusia a Ucrania, y habían permanecido congeladas nominalmente desde el estallido social.
¿Cómo evalúa el proceso de descarbonización en el sistema eléctrico y en la matriz energética secundaria?
El proceso de descarbonización en el sistema eléctrico de Chile ha sido un caso de éxito global, impulsado por la incorporación masiva de energías renovable, particularmente solar y eólica, sin subsidios y a partir de la inversión privada. Así, Chile es hoy el país con la mayor participación de energía solar en su matriz del mundo. Sin embargo, uno de los principales desafíos que enfrentamos es la variabilidad o intermitencia de estas fuentes y la necesidad de contar con soluciones eficientes de almacenamiento de energía. Esto ha sido un factor clave en la reducción de las emisiones de carbono, ya que nos ha permitido liderar el cierre de centrales a carbón en los países emergentes.
El proceso de descarbonización de la matriz secundaria necesita seguir incentivando la inversión en tecnologías en electrificación, como la electromovilidad o las bombas de calor, lo que requiere promover mayor calidad de servicio de la distribución, recursos energéticos distribuidos, como techos solares o almacenamiento detrás del medidor y la digitalización de la red eléctrica.
¿Cómo ve la colaboración de la academia al proceso de transición energética en el país?
La colaboración de la academia en el proceso de transición energética en el país es fundamental. La academia tiene un rol clave en la investigación, desarrollo e implementación de nuevas tecnologías que permitan una transición más rápida y eficiente hacia una matriz energética limpia y sostenible. En ese sentido, la Universidad Adolfo Ibáñez, a través de Centro de Transición Energética (Centra UAI) es un actor relevante uniendo a la academia con las necesidades reales de la industria y el estado en el sector energético.
Este tipo de alianzas permite enfrentar de manera conjunta los desafíos de la transición energética. La academia puede aportar conocimiento de vanguardia y capacitar a profesionales con las habilidades necesarias para impulsar y adoptar las tecnologías emergentes.
Academia
A su juicio, ¿Qué se requiere para que haya una mayor retroalimentación entre lo que produce la academia, a través de investigación y desarrollo, con las necesidades que tiene la industria energética local?
Para que exista una mayor retroalimentación entre lo que produce la academia, a través de la investigación y el desarrollo, y las necesidades de la industria energética local, es fundamental establecer canales de colaboración más fluidos y estratégicos. Necesitamos fortalecer las alianzas entre universidades y empresas del sector energético, permitiendo que los desafíos reales de la industria guíen parte de las agendas de investigación en las instituciones académicas. Estas alianzas pueden traducirse en proyectos conjuntos, incubación de nuevas tecnologías y programas de formación especializados que respondan directamente a las demandas del mercado.
Centra, por ejemplo, tiene la misión de realizar y transferir investigaciones interdisciplinarias que permitan avanzar hacia sistemas de suministro y uso de energía más sostenibles. Este tipo de espacios académicos crean un puente directo entre la investigación y las necesidades reales de la industria.
¿Cree que el factor regulatorio pueda ser una barrera para el avance de la transición energética?
El factor regulatorio puede ser tanto una barrera como una oportunidad para el avance de la transición energética. Una regulación adecuada es fundamental para proporcionar la certeza necesaria para atraer inversiones y fomentar la competencia, la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Sin embargo, si el marco regulatorio no se adapta a los desafíos actuales del sector energético, puede convertirse en un obstáculo, como lo ha demostrado la falta de modernización de la distribución eléctrica.
A su juicio, ¿Cómo se puede incentivar el uso de recursos energéticos distribuidos en la demanda energética?
En primer lugar, se necesitan mejoras regulatorias que vuelvan atractivas estas opciones, como la digitalización de la red eléctrica y un fomento a la calidad de servicio. Además, es clave mejorar la infraestructura y las normativas que faciliten la integración de estos recursos en la red eléctrica, permitiendo que los usuarios no solo consuman, sino también produzcan y vendan energía de manera eficiente.












