La experiencia pionera de Chile en hibridación energética

Ago 4, 2026 | Opinión

Por Vinicius Ribeiro Niedzwiecki, jefe de Soluciones para Plantas de Energía de Vestas Latam.

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No cabe duda de que la rápida incorporación de energías renovables está transformando el funcionamiento de los sistemas eléctricos en América Latina. Hoy, el desafío ya no es únicamente generar más energía, sino garantizar la disponibilidad de potencia y la estabilidad del sistema en los momentos de mayor demanda.

En este contexto, la hibridación – la integración de energía eólica, solar y sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) – se ha consolidado como una de las principales soluciones para fortalecer la flexibilidad y confiabilidad de la red.

Chile es un claro ejemplo de esta evolución, posicionándose como uno de los mercados más avanzados en la integración de estas tecnologías. Su experiencia demuestra cómo la combinación de una alta penetración de energías renovables, la madurez del mercado eléctrico y señales económicas adecuadas ha impulsado el desarrollo de proyectos híbridos, ofreciendo aprendizajes que pueden servir de referencia para otros países de
América Latina.

Asimismo, reúne condiciones difíciles de encontrar en otros mercados, como uno de los mejores recursos solares del mundo en el norte del país y un importante potencial eólico en distintas zonas del territorio. Sin embargo, su liderazgo no responde únicamente a la disponibilidad de estos recursos, sino también a la madurez que ha alcanzado su mercado eléctrico.

Esa combinación ha transformado las dinámicas del sistema eléctrico. La abundancia de generación solar durante el día redujo los precios de la energía en esas horas, mientras que al final de la jornada, cuando disminuye la producción fotovoltaica y aumenta la demanda, los precios tienden a incrementarse. Estas señales de precio han incentivado nuevas decisiones de inversión y acelerado el desarrollo de proyectos híbridos capaces de optimizar el uso de la energía y aportar mayor flexibilidad al sistema.

En ese contexto, los sistemas de almacenamiento con baterías (BESS) dejaron de ser una tecnología complementaria para convertirse en un componente estratégico. Chile ya supera los 2 GW de capacidad instalada en almacenamiento, reflejando la rapidez con que el mercado ha incorporado estas soluciones para mejorar la flexibilidad del sistema eléctrico, optimizar el despacho de energía y aumentar el valor de los proyectos renovables.

No obstante, el desafío ya no consiste únicamente en incorporar más energías renovables, sino en integrarlas de forma segura y eficiente. A medida que aumenta su participación en la matriz eléctrica, también crecen las exigencias para garantizar la estabilidad y confiabilidad del sistema. En este sentido, las soluciones de control que permiten coordinar la operación de parques eólicos, plantas solares y sistemas de almacenamiento adquieren un rol cada vez más relevante para asegurar una integración eficiente y responder a las crecientes exigencias técnicas de los sistemas eléctricos.

La experiencia chilena demuestra que la transición energética no depende solo de sumar capacidad renovable, sino de integrarla de manera inteligente. Ese es uno de los principales aprendizajes que hoy puede ofrecer al resto de América Latina: avanzar hacia sistemas eléctricos más flexibles, resilientes y preparados para responder a las necesidades de una matriz cada vez más renovable.

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