La industria minera: ¿está preparada para la IA?

Abr 22, 2024 | Opinión

Por Jaime Rebolledo, Director - Head of Natural Resources NTT Data Chile

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Aunque la transformación digital ha tenido avances importantes en la industria minera, todavía existen grandes desafíos para alcanzar los resultados que la tecnología ha traído a otras industrias más digitales. El problema no radica únicamente en la falta de digitalización, ni en una mentalidad más digital, sino en la concepción misma de cómo la tecnología contribuye a la esencia de la gestión, que es la toma de decisiones efectivas y eficientes.

El problema de la estandarización del trabajo

En 1911, Frederick Taylor, el mayor expositor de la estandarización, publicó su libro «Los principios de la administración científica». Taylor creía que a través de la observación meticulosa era posible descubrir la «mejor forma» de hacer cualquier tarea. Su motivo era transformar a la fuerza laboral en una fuerza confiable y eficiente, como una máquina. En ese tiempo, la alfabetización de la fuerza laboral era muy baja, y Taylor quería evitar que los empleados pensaran por sí mismos. Lo que hizo Taylor fue visto por muchos de su época como una forma moderna de esclavitud.

Pero como todo en la vida, los excesos causan problemas, y el exceso de estandarización genera una rigidez organizacional. La sobrecarga de procesos administrativos, la abundancia de stakeholders que necesitan estar en control, desvirtúa el propósito de la estandarización, que es construir una organización más eficiente. Jim Hagemann, ex ejecutivo de SAP, dijo «Cuando me convertí en codirector ejecutivo de SAP en 2014, me sorprendió descubrir que la empresa tenía cientos de KPIs. Era demasiado. No podíamos saber cuáles eran los más importantes, no podíamos saber si estábamos progresando. Estamos tratando de dirigir esta compañía por control remoto y en el intertanto mantuvimos todo este increíble talento con su cerebro puesto en hielo».

Se necesita una industria minera más digital para que las personas sean más productivas y tengan más tiempo para hacer otras cosas más valiosas, dirán algunos. Pero esto es más complejo que saltar a digitalizarlo todo, se necesita una brújula para entender por qué vale la pena transformar una industria y cómo esto agrega valor. Peter Drucker, el mayor filósofo de la gestión del siglo XX, dijo en su libro «Management: Tasks, Responsibilities, Practices» (1974), «Eficiencia es hacer las cosas bien y la eficacia es hacer las cosas correctas». ¿Podemos entonces darle a la transformación digital el propósito de impulsar estos principios de eficiencia y eficacia y a la vez estimulando al talento para que desafíe las actuales formas de trabajar? Veamos.

La abundancia de información y su rol en la toma de decisiones

Jamás la minería ha tenido tanta información para tomar decisiones como hoy en día. El acceso a la información disponible es algo que la minería de hace 20 años ni siquiera hubiese soñado. Anteriormente, la información era muy escasa y la toma de decisiones recaía en personas con mucha experiencia que utilizaban su intuición y la poca información disponible. En la actualidad, la información está disponible en abundancia y son las personas quienes la procesan utilizando diferentes medios para tomar decisiones.

Sin embargo, esta nueva autonomía también conlleva una mayor exigencia cognitiva. Esta paradoja es descrita por Barry Schwartz en su libro «The Paradox of Choice»: «Estamos rodeados de dispositivos modernos que ahorran tiempo, pero parece que nunca tenemos tiempo suficiente». Las personas que trabajan en la minería hoy en día están ocupadas interactuando con numerosas aplicaciones, atendiendo a diferentes consumidores de información y también deben ir a la línea de fuego para buscar los datos. Pasan su tiempo conectando manualmente silos de información y se convierten literalmente en el pegamento del negocio.

Y es en estas situaciones donde la tecnología juega un rol central para hacer que la gestión de operaciones sea más eficiente y eficaz. La tecnología puede facilitar el acceso y procesamiento de grandes cantidades de información a una velocidad que excede las capacidades cognitivas incluso de la persona más inteligente. La inteligencia artificial puede reducir la complejidad que implica identificar la causa de un problema. Por ejemplo, puede evaluar los cuellos de botella de un proceso productivo, identificar las causas más probables de la detención de un activo crítico, calcular un plan de producción alternativo, evaluar el riesgo de una cartera de proyectos de inversión minera, predecir el cumplimiento de un plan de mantenimiento, identificar los riesgos de accidentes en áreas productivas, entre tantos otros. Peter Drucker seguro diría que la inteligencia artificial es buena para la gestión, ya que nos permite ser más eficientes.

Sin embargo, el mundo real de la toma de decisiones es mucho más que ejecutar complejos procesos de captura y analítica de datos, y luego seguir una rutina preestablecida. El día a día conlleva muchas veces decisiones con un alto grado de incertidumbre, las que se caracterizan por considerar poca o nula información. En estas situaciones, las personas son indispensables en la toma de decisiones, ya que la tecnología aún es incapaz de capturar la lógica interna y los patrones subconscientes de la intuición humana. El diagnóstico que realiza un ingeniero metalúrgico ante un problema en el proceso, o la reacción de un gerente ante una huelga violenta, son situaciones típicas de decisiones con incertidumbre, donde la inteligencia artificial puede traer información para que las personas puedan conducir mejor su intuición acerca de qué hacer. Por ejemplo, en caso de huelga, el gerente podrá conversar con un agente digital generativo para buscar casos similares y recomendarle un plan de acción en base a la información entregada por la persona.

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Somos biónicos

Hemos desarrollado hábitos para incorporar la tecnología a nuestras vidas de manera natural e inconsciente. Hoy en día, con un teléfono en el bolsillo, tenemos capacidades que antes eran impensables para nuestros antepasados. Podemos comunicarnos con personas al otro lado del mundo, aprender idiomas, acceder a obras de arte antiguas, aprender cualquier habilidad a través de clases en línea o videos, consultar con especialistas médicos, comprar alimentos, etc.

Estamos acostumbrados a interactuar digitalmente, lo cual nos resulta natural y nos hace más productivos y entretenidos, y estamos dispuestos a pagar por ello. Sin embargo, en el trabajo en la faena minera, la situación cambia. Las operaciones están organizadas en silos de capacidades y las aplicaciones no gestionan cadenas de valor ni procesos de decisión integrada, sino que en su mayoría se limitan a administrar estos silos de información. Aunque ha habido inversiones importantes en tecnología en las últimas décadas, tanto para reducir el trabajo manual como para disminuir la exposición a riesgos, mediante la automatización y la inteligencia artificial, los efectos en la experiencia de toma de decisiones aún son limitadas.

La mezcla justa de intuición y analítica

Para crear una industria minera moderna y aprovechar al máximo la tecnología para gestionar de manera eficiente y efectiva sus recursos, es importante tener en cuenta que no se puede esperar obtener el éxito solo con habilidades analíticas o confiando únicamente en la intuición. Se requiere encontrar un equilibrio que permita combinar la deducción basada en la intuición y estimular la intuición mediante la exploración de información. Además, es fundamental fomentar la colaboración entre diferentes áreas y disciplinas para enriquecer el proceso de toma de decisiones (Mohammed Hassein Jarrahi, Artificial Intelligence and the future of work: Human-AI symbiosis in organizational decision making).

Un pasamanos para apoyarse

Con esto claro, es importante cambiar el enfoque, pasar de una transformación digital centrada en la digitalización del trabajo individual, a una transformación digital con el enfoque puesto en crear procesos de toma de decisiones donde la relación entre humanos e IA pueda ofrecer su máximo valor. En esta área, la cultura de excelencia operacional que ya existe en gran parte de la industria cuenta con valiosos artefactos, como el análisis de resolución de problemas, que nos ayudan a comprender los principios fundamentales que respaldan la toma de decisiones en roles de gran impacto en la minería. El siguiente paso es determinar las necesidades de información y, por último, diseñar una rutina para estandarizar su ejecución. Podemos deducir que la tecnología tiene solo un papel secundario en esta metodología y que lo más relevante es, sin duda, el proceso que nos permite comprender el problema o el proceso de toma de decisiones.

La IA será como la nueva electricidad

Andrew Ng, uno de los más grandes exponentes en inteligencia artificial y reconocido globalmente por sus contribuciones, dijo: «Así como la electricidad transformó gran parte de la industria hace un siglo, la IA está destinada a remodelar casi todos los sectores principales, desde la salud y el transporte hasta el entretenimiento y la manufactura, mejorando la vida de millones de personas.» Y para conducir esta nueva electricidad, las organizaciones deberán sortear una serie de desafíos, desde la creación de equipos de IA distribuidos dentro de la cadena de valor, construcción de infraestructura de datos, y desplegar procesos de cambio que permitan que las áreas de excelencia operacional puedan monitorear y mejorar la eficiencia y eficacia de la toma de decisiones de gestión.

Esta revolución es completamente distinta a las anteriores, esta revolución no se trata de adquirir equipos mineros más grandes, autónomos y sofisticados, sino de mejorar la toma de decisiones de las personas con la ayuda de la inteligencia artificial.

Es importante que las compañías mineras entiendan las repercusiones que tendrá la inteligencia artificial y las ponderen contra los riesgos de no hacer nada. A su vez, los líderes que impulsan iniciativas de transformación no solo deben conformarse con digitalizar lo que ya hay, deben correr los límites y ganar terreno creando iniciativas que permitan crear espacios de toma de decisiones donde exista una verdadera sinergia entre la tecnología y los humanos para mejorar la gestión.

Además, en general, existen muchos intereses arraigados en mantener el statu quo de la industria. Los altos ejecutivos deben reconocer que a menudo ellos mismos son parte del problema y que, cuando se trata del mundo digital, muchos desconocen lo que no saben. Sin embargo, una vez que comprendan esto, el camino a seguir será claro: la minería necesita inteligencia artificial para tomar decisiones eficientes y eficaces, aquí se juega el partido.

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