Luigi Sciaccaluga: “Nos ilusionamos con una promesa de desarrollo de red que no dio el ancho»

Jul 26, 2023 | Panorama Energético

El gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Plataforma Energía aseguró que esto se dará en el caso de no contar con suficiente capacidad de almacenamiento de energía y generación de respaldo.

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Preocupado por lo lento que se avanza en el desarrollo de iniciativas que aceleren la capacidad de almacenamiento y generación de respaldo, se mostró Luigi Sciaccaluga, gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Plataforma Energía, frente a la gran cantidad de proyectos de energía renovable intermitentes, como la eólica y solar, que se están incorporando a la red.

Además, en materia de regulación el experto aseguró a Electrominería que “es importante garantizar un entorno de competencia justo y equitativo para todos los actores del mercado de la energía, evitando el abuso de posición dominante y promoviendo la transparencia en la fijación de precios».

¿Cómo analiza la situación actual y perspectivas a futuro de la comercialización de energía en Chile?

La comercialización de energía en Chile ha mostrado un desarrollo importante en los últimos años, gracias a un marco normativo que ha permitido la incorporación de diferentes actores y tecnologías. Actualmente, la matriz energética chilena se ha diversificado enormemente, y estamos viendo cada vez más la presencia de energías renovables no convencionales.

Sin embargo, la tendencia a la baja en los precios que se venía observando, se ha revertido bruscamente en el último año y medio. Pusimos mucho esfuerzo y prisa en demonizar centrales térmicas cuando debimos condenar los combustibles fósiles. Nos ilusionamos con una promesa de desarrollo de red que no dio el ancho, dejamos de dar señales de precio correctas y educar, a cambio de sobre simplificar percepciones y evitarnos el mal rato del momento. Fuimos confiados pensando en que la mega sequía se acabaría y miopes minimizando los riesgos geopolíticos de un país lejano que es un comprador neto de combustibles fósiles. Pusimos en último lugar al cliente y construimos un plan tan condescendiente, que no hicimos uno de contingencia y hoy la realidad una vez más nos sacude.

En esta línea, hoy existen varios desafíos que están afectando la comercialización de energía en Chile. Uno de los más significativos es la necesidad de modernizar y expandir la infraestructura de transmisión para poder integrar eficientemente las energías renovables en la red. Esta problemática se hace más palpable en la zona norte, donde tenemos un enorme potencial de energía solar que podría no ser aprovechado correctamente si no contamos con un sistema de transmisión adecuado. Otro desafío importante es el de la estabilidad de la red. A medida que incorporamos más energías renovables intermitentes, como la eólica y la solar, la estabilidad de la red puede verse comprometida, en el caso de no contar con suficiente capacidad de almacenamiento de energía y generación de respaldo.

Además, la regulación debe mantenerse al día con la rápida evolución de las tecnologías y modelos de negocio en el sector energético. Esto incluye temas como la generación distribuida, el autoconsumo, los vehículos eléctricos y otros servicios energéticos más avanzados, que son áreas en las que la regulación necesita actualizarse para permitir un desarrollo más fluido.

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También enfrentamos desafíos sociales. Es esencial mantener un diálogo abierto y constructivo con las comunidades locales y los grupos de interés para asegurar que el desarrollo de proyectos energéticos sea inclusivo y equitativo. Este diálogo puede facilitar el camino para la expansión de la infraestructura de energía y ayudar a minimizar cualquier impacto social y ambiental negativo.

Se requieren cambios para seguir avanzando. Una perspectiva futura implica la promoción de más políticas que favorezcan la competencia, la eficiencia energética y el autoconsumo. Esto podría lograrse a través de medidas que faciliten la entrada de nuevos actores al mercado y fomenten la participación más activa de los consumidores en la gestión de la demanda. También, debemos prepararnos para el escenario de electrificación de la economía, con especial énfasis en sectores como el transporte y la calefacción. Para ello, se necesita invertir en infraestructuras de red inteligentes, capaces de integrar y gestionar de manera eficiente estas nuevas cargas, y en almacenamiento de energía para garantizar la seguridad de suministro.

El futuro de la comercialización de energía en Chile pasa por un mercado más dinámico y participativo, que facilite la integración de las energías renovables y permita a los consumidores beneficiarse de las oportunidades que estas tecnologías ofrecen.

A su juicio, ¿que se requiere regulatoriamente para avanzar más en este ámbito?

Para seguir avanzando en la comercialización de energía y el despliegue de las energías renovables en Chile, se necesita un marco regulatorio que sea moderno, flexible y orientado al futuro. Es necesario actualizar las regulaciones relacionadas con la planificación, expansión y operación de las redes de transmisión y distribución para facilitar la integración de las energías renovables. Esto debe incluir normas que promuevan la inversión en redes inteligentes y en tecnologías de almacenamiento de energía. Se deben revisar las regulaciones para permitir y facilitar una mayor generación distribuida y autoconsumo, incluyendo medidas para simplificar los trámites administrativos y proporcionar incentivos económicos para los productores de energía a pequeña escala.

Es importante garantizar un entorno de competencia justo y equitativo para todos los actores del mercado de la energía, evitando el abuso de posición dominante y promoviendo la transparencia en la fijación de precios. Para fomentar la adopción de vehículos eléctricos, se deben establecer regulaciones que incentiven la construcción de infraestructuras de carga y que proporcionen incentivos para la reconversión a estos. En este sentido, echo de menos el foco en el servicio al cliente final y una visión regulatoria integral que atienda medidas de corto, mediano y largo plazo en todos los segmentos del sector energía de manera coherente. La distribución y el cliente final han sido excluidos y postergados.

¿Cuánto incide la falta de una reforma a la distribución para desarrollar con mayor fuerza la comercialización?

La falta de una reforma a la distribución en Chile tiene un impacto significativo en el desarrollo de la comercialización de energía. Para que Chile se convierta en un referente en el sector de energía, necesitamos un sistema de distribución que sea robusto, eficiente y flexible, capaz de integrar un alto porcentaje de energías renovables y adaptarse a las nuevas tendencias y tecnologías del sector.

Primero, desde la perspectiva de la infraestructura, es esencial que contemos con redes de distribución modernas que puedan manejar el flujo bidireccional de la electricidad, que es una característica inherente de la generación distribuida y el autoconsumo. Esto implicaría inversiones en redes inteligentes que pueden monitorear y controlar la producción y el consumo de electricidad en tiempo real.

Segundo, la regulación de la distribución también debe permitir la entrada de nuevos actores y modelos de negocio en el mercado. Esto podría involucrar empresas de servicios de energía, agregadores de demanda o incluso comunidades energéticas locales. La competencia en el sector de la distribución podría llevar a una mayor eficiencia y a la oferta de servicios más innovadores y centrados en el cliente.

Tercero, la reforma debe abordar también la estructura tarifaria de manera dinámica, para garantizar que los precios de la electricidad reflejen los costos reales de la producción, la distribución y la integración de las energías renovables. Esto podría ayudar a fomentar la eficiencia energética y a dar a los consumidores incentivos para producir su propia energía y participar en la gestión de la demanda. Lamentablemente estamos muy atrasados en la piedra angular de su habilitación, los medidores inteligentes.

¿Cómo ve el estado actual de los recursos energéticos distribuidos y qué se requiere para profundizar su desarrollo en el país?

Los recursos energéticos distribuidos (RED) en Chile han mostrado un crecimiento importante en los últimos años. Sin embargo, su potencial está lejos de ser plenamente explotado y existen diversas áreas en las que podemos trabajar para promover su desarrollo.

Aún hay una brecha considerable de información que dificulta la toma de decisiones tanto para los consumidores como para los inversionistas. Necesitamos fomentar la difusión de información sobre los beneficios de los RED, incluyendo aspectos económicos, ambientales y de seguridad energética. A pesar de los avances en la regulación, los trámites para instalar sistemas de generación distribuida aún pueden ser complejos y peor aún cuando las empresas distribuidoras ponen trabas a su implementación. Una simplificación de estos procesos y una reducción en los tiempos de respuesta permitiría una adopción más rápida de estos sistemas.

Si bien el costo de las tecnologías de RED ha disminuido significativamente, aún puede ser prohibitivo para muchos hogares y empresas. Necesitamos desarrollar y mejorar los esquemas de incentivos económicos, estructurando señales de precio apropiadas, tarifas flexibles, mecanismos de financiamiento asequible y subsidio directo familias vulnerables cuya alternativa hoy sea la quema de residuos contaminantes, con la afectación directa a su salud.

¿Cómo evalúa los procesos tarifarios en distribución con el VAD?

El Valor Agregado de Distribución (VAD) se calcula cada cuatro años y es una componente crucial de las tarifas eléctricas en Chile. Este componente refleja los costos incurridos por las empresas de distribución para llevar la electricidad desde las redes de transmisión hasta los hogares y las empresas.

El proceso tarifario para el periodo 2020-2024 estaba mandatado a ser ágil y ha tardado cerca de cuatro años. Es una situación a todas luces impresentable, que ha generado incertidumbre en el sector y entre los consumidores. Los estudios no cumplieron con el mandato de las Bases y derivaron en aberraciones tarifarias. A modo de ejemplo, no se analizó y evaluó la conveniencia técnico-económica del aprovechamiento de los recursos de generación disponibles en la red de distribución de la empresa de referencia y su proyección, tales como PMGD. Por otro lado, se permitió el diseño de una empresa modelo que no cumple con los estándares de calidad a nivel de cada cliente que la normativa exige, por lo que las compensaciones teóricas terminan siendo pagadas por los propios clientes afectados y en desmedro de la calidad de servicio. Es decir, el cliente termina pagando para que le den un peor servicio y subsidia al prestador por el incumplimiento. Esto es un sin sentido, una vergüenza y manifiesta infracción a las normas y principios regulatorios. Lamentable e irresponsablemente se permitió avanzar en el proceso dejando a última instancia todo el peso de los errores en el Panel de Expertos que tiene una capacidad restringida en su toma de decisión. Siento una gran decepción por lo que ha ocurrido en este proceso y cómo se lideró.

En su opinión, ¿qué se requiere para que la transmisión y la distribución interactúen de mejor forma en el mercado?

Para que la transmisión y la distribución interactúen de manera más efectiva en el mercado, es esencial considerar varios factores. Es crucial tener una mayor coordinación en la planificación y operación de las redes de transmisión y distribución. Esta coordinación debe tener en cuenta no sólo las necesidades actuales, sino también las tendencias futuras, como el crecimiento de la generación distribuida y la electrificación de la economía.

La inversión en infraestructuras modernas, como las redes inteligentes, puede facilitar la integración de las energías renovables y la generación distribuida, mejorar la eficiencia operativa y permitir una mayor participación del consumidor en el mercado de la energía. La regulación debe adaptarse para reflejar los cambios en la dinámica del mercado y las nuevas tecnologías. Esto incluye la adopción de modelos regulatorios que promuevan la inversión en infraestructuras modernas, que permitan la entrada de nuevos actores en el mercado y aseguren la competencia justa. Sin embargo, seguimos postergando la modernización del eslabón más importante que es el que interactúa con el cliente final, la distribución.

Una mayor transparencia en la información sobre la operación y el estado de las redes puede facilitar la toma de decisiones por parte de los generadores, los consumidores y los inversionistas. Es necesario implementar estructuras tarifarias que reflejen los costos reales de la transmisión y la distribución y que proporcionen incentivos para la eficiencia y la flexibilidad del sistema.

En resumen, para mejorar la interacción entre la transmisión y la distribución, necesitamos una combinación de mejor coordinación, inversión en infraestructuras modernas, adaptación regulatoria, transparencia en la información y flexibilidad tarifaria. Esto nos permitirá aprovechar al máximo los beneficios de la transición energética y garantizar un suministro de energía seguro, asequible y sostenible. Pero sin medidores inteligentes, la piedra angular de esto, seguiremos sin avances reales.

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