Tarifas eléctricas bajarían en 2027, pero procesos regulatorios pendientes revertirían esta tendencia

Jun 17, 2026 | Panorama Energético

Análisis de la consultora señala que este tema puede ser abordado en la Hoja de Ruta presentada por el Ministerio de Energía.

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Los procesos regulatorios pendientes de resolución afectarían una evolución de las tarifas eléctricas hacia la baja en el corto plazo, por lo que planteó la necesidad de centrar la dicusión en la estabilidad normativa, señalando que la Hoja de Ruta presentada por el Ministerio de Energía va en la dirección correcta para hacerse cargo de este tema.

Así lo indica Valgesta Nueva Energía en su último boletín mensual, donde analizó el futuro de las cuentas eléctricas a clientes, precisando que sus proyecciones muestran que, bajo condiciones normales de mercado, «la evolución de las tarifas tiende a seguir una trayectoria relativamente predecible, asociada a la renovación de contratos de suministro y a sus indexaciones. De hecho, la sola inercia de los contratos vigentes permitiría proyectar una caída teórica del 4% para el primer semestre de 2027, lo que reduciría una cuenta tipo BT11 desde los $39.780 estimados para la segunda mitad de 2026 a $38.190».

«Sin embargo, esa trayectoria se ve alterada de manera significativa cuando entran en juego los procesos regulatorios aún pendientes de resolución. Por ejemplo, si se comenzara a liquidar la deuda neta de 827 millones de dólares acumulada con las distribuidoras y se dejaran de considerar los contratos con solicitud de término anticipado de la Licitación 2021/012, la tarifa experimentaría una presión inversa, traduciéndose en un alza del 1,95% respecto al periodo anterior», señala la consultora.

Según Valgesta, «el desafío no termina en la normalización de los procesos pendientes. Corregir errores tarifarios, saldar deudas pendientes, entre otros, son pasos necesarios para devolverle credibilidad al sistema. Pero el verdadero éxito de esta nueva etapa no debiera medirse sólo por la capacidad de resolver problemas heredados, sino también por la capacidad para evitar que se repitan en el futuro. La experiencia de los últimos años deja una lección clara: postergar decisiones no elimina sus costos, sólo los traslada al futuro y, muchas veces, los encarece».

«Por ello, la discusión que viene no debiera concentrarse únicamente en resolver las consecuencias del pasado. Si bien la normalización de las materias acumuladas tomará varios años, el objetivo final debe ser que las cuentas eléctricas vuelvan a ser una expresión fiel y directa de los costos de generar, transmitir y distribuir electricidad. La verdadera señal de éxito de esta nueva etapa no será sólo que las deudas se paguen, los errores se corrijan o los procesos se cierren. Será que, con el tiempo, el usuario pague por el servicio real que recibe y no por el costo de las decisiones que luego se deben corregir», concluye el reporte.

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