Transformación energética: buena para la minería, buena para Chile

Ene 31, 2023 | Opinión

Jocelyn Ann Black Duvanced, gerente de clientes de Imelsa Energía

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Cuando hablamos de empujar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) al 2030 desde las empresas, pensamos en todos los sectores y tamaños. Pero si hay en Chile una industria que por mínimo que sea su ajuste genera grandes impactos, esa es la minería.

Para generar impactos hay que producir cambios. La minera es una industria bastante tradicional, en especial cuando ahondamos en la mediana y pequeña minería. La velocidad de las transformaciones en relación con los desafíos no van al mismo paso y el foco sigue en la producción, en la optimización de los recursos y en la otrora Responsabilidad Social Empresarial por sobre el compromiso con criterios ESG (medio ambiente, social y gobernanza, por sus siglas en inglés).

Y esto es entendible. Históricamente producto del trabajo con la comunidad el foco ha sido la “S” (social) y es ello lo que les ha permitido contar con una “licencia social” para operar hasta el día de hoy. Pero las urgencias climáticas y el impacto de las emisiones en el planeta y las personas han volcado la preocupación de todos por la “E” (medio ambiente) y nos alerta de aquellos sectores, como el minero, que tienen los mayores consumos de energía y, en consecuencia, altas fuentes de emisiones.

 

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Según el estudio de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), en el período 2001-2021 el consumo energético aumentó un 115%. Desglosando por tipo de energía, el consumo eléctrico subió un 109% y el de combustibles un 122%.  Y las proyecciones de consumo energético 2021- 2032 de Cochilco apuntan a un incremento: Se estima que el consumo eléctrico crecerá desde 25,8 TWh en 2021 hasta 33,8 TWh en 2032, siendo la concentración y la desalación los principales procesos generadores.

Sabiendo que esa energía no proviene íntegramente de fuentes renovables, es que debiéramos preocuparnos y ocuparnos para comprometernos con la minería, que aporta en un 15% al PIB nacional.

Esa colaboración debe venir desde la cadena de suministro, o supply chain, es decir, cuando los proveedores de energía, inversionistas de proyectos de generación y empresas de tecnologías renovables se unen para acompañar a las mineras en su proceso de reconversión de activos energéticos, implementación de sistemas de generación en base a energías verdes y actualización de instalaciones y redes eléctricas. Es así como la mediana y pequeña minería se sienten apoyadas y mientras siguen haciendo su trabajo, los aliados los guían a transitar en el proceso de gestión energética para la reducción de consumos, costos y emisiones, lo que al final se traduce en la sostenibilidad del negocio.

Esa debiera ser la ambición de todos quienes trabajamos en energía, ayudar y conducir a desarrollar una minería más responsable con sus energéticos, porque si es bueno para la minería, es bueno para Chile.

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