Vinken advierte que esquema actual de operación de baterías no asegura el mínimo costo en el sistema eléctrico

Oct 1, 2026 | Panorama Energético

Análisis plantea que mantener fijas las consignas definidas en la programación puede elevar los costos de operación cuando las condiciones reales de demanda, generación renovable o disponibilidad de unidades difieren de las previstas.

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El esquema actual de operación de las baterías en el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) no asegura alcanzar el mínimo costo de operación, según señala un análisis elaborado por Vinken, donde se sostiene que las baterías siguen en tiempo real la consigna establecida en la última programación, salvo ajustes por razones de seguridad, lo que puede generar mayores costos cuando las condiciones efectivas del sistema se apartan de los supuestos utilizados para elaborar esa programación.

De acuerdo con la consultora, la programación considera variables como la demanda, la generación eólica y solar, la disponibilidad de las unidades y de la red, a partir de lo cual se determina cuánto debe cargar o descargar cada batería durante cada hora. Sin embargo, en tiempo real las baterías mantienen esa instrucción mientras el resto del parque es despachado considerando las condiciones efectivamente observadas.

Diferencias

Vinken plantea que la consigna fija constituye una restricción adicional al problema de despacho de costo mínimo. Por ello, el costo de operación puede ser igual o superior al que se obtendría si las baterías pudieran ajustar su comportamiento de acuerdo con las condiciones reales del sistema.

El documento sostiene que esta diferencia se produce cuando la realidad modifica las condiciones consideradas inicialmente y las baterías podrían gestionar esos cambios de manera eficiente. El análisis también señala que esta conclusión se mantiene incluso cuando se consideran restricciones de seguridad y reservas o cuando el resto de las unidades del sistema tiene un despacho adecuado.

La propuesta tampoco supone que exista una previsión perfecta. Según Vinken, la comparación se realiza utilizando la información disponible en cada momento, como la demanda observada, la generación eólica y solar efectivamente registrada y el estado de las unidades. Bajo ese enfoque, un despacho que reevalúa las condiciones puede mantener el programa original cuando corresponde o modificarlo cuando la nueva información cambia la decisión óptima.

Impacto

La minuta identifica tres efectos asociados al esquema de consigna fija. El primero es un mayor costo de operación, debido a que la flexibilidad de las baterías no se aprovecha completamente cuando las condiciones reales difieren de las programadas.

El segundo corresponde a transferencias entre agentes. El documento señala que las diferencias generadas por la operación pueden distribuirse entre baterías, demanda y otros generadores, con efectos que cambian según las condiciones del sistema. Por esta razón, Vinken advierte que no resulta suficiente comparar el arbitraje de las baterías con el arbitraje programado para evaluar la operación, debido a que ambos se calculan bajo supuestos y reglas de precio diferentes.

El tercer efecto está relacionado con las señales de precios. Según la minuta, la descarga de las baterías ingresa al cálculo del precio como una reducción de la demanda, sin que se valorice la energía almacenada de la mayoría de las baterías. Esto puede generar distorsiones tanto en la remuneración de estos sistemas como en las señales económicas que recibe el sistema eléctrico.

Vinken advierte además que el efecto puede adquirir mayor relevancia a medida que aumenta la cantidad de baterías conectadas al SEN, debido a que una mayor cantidad de energía quedaría expuesta a las diferencias entre lo programado y lo que finalmente ocurre en la operación real.

Propuesta

La consultora plantea cuatro elementos para modificar este esquema. El primero es una valorización de la energía almacenada, con el objetivo de hacer explícito el valor que guía las decisiones de carga, descarga y remuneración.

También propone la automatización del despacho, de manera que la operación pueda ser reevaluada utilizando la información disponible y coordinando a la flota de baterías. A ello suma modificaciones en el cálculo de precios, incorporando a las baterías y el valor de su energía en el precio en tiempo real.

Finalmente, plantea una mayor trazabilidad de las consignas, mediante el registro de cada instrucción y de la razón que la sustenta, de modo que las decisiones tengan un correlato operacional y económico.

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