Globaim Chile: «En minería, la verdadera magnitud de la pérdida está asociada a la interrupción del negocio»
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La alta exposición de las faenas mineras en Chile a eventos catastróficos y paralizaciones operativas ha puesto de manifiesto una vulnerabilidad crítica: la falta de preparación y fundamentación técnica de las compañías al momento de reclamar sus pérdidas. En un sector caracterizado por activos de alto valor y procesos continuos, el mayor impacto económico de un siniestro rara vez se limita al daño material directo, sino que deriva de la interrupción del negocio, la pérdida de producción y las decisiones operativas adoptadas durante las primeras horas posteriores al evento.
Frente a esta realidad, el surgimiento de esquemas de consultoría pericial independiente enfocados exclusivamente en el asegurado busca introducir un contrapeso técnico especializado para la gran minería. Esta función difiere tanto de la liquidación tradicional -cuyo mandante es la compañía aseguradora-, como de la intermediación de los corredores, apuntando a reducir las asimetrías de información y estandarizar la cuantificación de perjuicios bajo los criterios exigidos por el mercado reasegurador y la Comisión para el Mercado Financiero (CMF)
Maximiliano Pumarino, director general de Globaim en Chile, analiza con ELECTROMINERÍA la complejidad de gestionar reclamos en la industria extractiva, los vacíos metodológicos para acreditar sobrecostos operativos tras un evento crítico y el rol de los estudios de Pérdida Máxima Probable (PML) para resguardar la continuidad operacional en faena.
Análisis
¿Qué diagnóstico del mercado chileno de seguros y siniestros los llevó a establecer una operación propia en el país en este momento?
Chile combina dos factores que lo hacen especialmente relevante: por un lado, una alta exposición a catástrofes naturales -terremotos, aluviones, temporales-. Por otro, tiene una industria potente y diversificada en minería, energía, forestal, infraestructura o piscicultura, que están expuestas a siniestros industriales de gran magnitud que generan pérdidas enormes en las empresas. A eso se suma un mercado asegurador desarrollado, con corredores, aseguradoras, reaseguradoras y liquidadores que interactúan en un ecosistema regulado por la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Lo que detectamos es que, en ese ecosistema, el acompañamiento técnico especializado del lado del asegurado, particularmente en la preparación, cuantificación y sustentación de reclamaciones complejas, tiene mucho espacio para crecer. La decisión de abrir en Chile, de forma simultánea con México y Argentina, responde a una estrategia regional que apunta a los mercados donde la frecuencia e impacto de los siniestros justifica contar con un equipo experto permanente en el país.
¿Cómo se diferencia este modelo de la liquidación tradicional de seguros y de qué manera abordan eventuales conflictos de interés con las aseguradoras?
Es importante distinguir las funciones. El liquidador de seguros está regulado por la CMF y actúa para determinar la procedencia de la reclamación; su mandante es la compañía aseguradora. El corredor de seguros intermedia el contrato y acompaña al cliente, pero de forma general su función técnica tiene límites naturales cuando se trata de siniestros de gran escala. Globaim interviene tras la ocurrencia del siniestro y actúa exclusivamente del lado del asegurado. Nuestra función es complementar al corredor con una mirada técnica mucho más profunda y especializada: evaluar las acciones inmediatas que el cliente debe tomar para minimizar la pérdida, junto con preparar, cuantificar y sustentar la reclamación con equipos especializados. No hay conflicto de interés con las aseguradoras porque nuestro rol es distinto y complementario. No trabajamos contra las aseguradoras; trabajamos para el asegurado, con rigor técnico y dentro del marco contractual y regulatorio. Incluso el corredor agradece nuestra participación, porque entramos con profundidad en materias que van más allá de sus atribuciones y obligaciones como corredor de seguros. Asimismo, nuestra intervención no solo aporta valor al asegurado, sino que facilita significativamente el trabajo del propio liquidador nombrado por la aseguradora. Cuando Globaim participa en un siniestro, la reclamación que recibe la compañía aseguradora está debidamente estructurada, cuantificada y sustentada conforme a los estándares periciales más exigentes. Esto permite que el liquidador disponga desde el primer momento de información técnica sólida, documentación ordenada, criterios de valoración claramente fundamentados y análisis desarrollados con la misma metodología y lenguaje profesional que él utiliza en el ejercicio de su función. En la práctica, ello contribuye a reducir incertidumbres, agilizar el proceso de análisis y favorecer una discusión técnica basada en fundamentos objetivos y verificables, lo que redunda en una gestión más eficiente del siniestro para todas las partes involucradas.
¿Cuáles son los sectores productivos en Chile —como energía, minería o infraestructura— donde ven la mayor complejidad en la gestión de reclamos hoy en día?
Los sectores donde observamos una mayor complejidad en la gestión de reclamos son, principalmente, minería, energía, industria manufacturera, infraestructura y transporte, no solo por el valor de los activos involucrados, sino por las importantes consecuencias operativas y financieras que puede generar una interrupción de la actividad. En minería, por ejemplo, un siniestro puede afectar equipos críticos cuya reposición requiere largos plazos de fabricación y suministro. En energía, la paralización de una planta puede tener repercusiones que trascienden el daño material e impactan directamente la capacidad de generación y los compromisos contractuales. En infraestructura, además de los daños físicos, suelen coexistir múltiples contratistas, responsabilidades cruzadas y plazos de ejecución que añaden complejidad a la reclamación. Sin embargo, la complejidad no depende únicamente del sector, sino también de las circunstancias que rodean al siniestro. Un incendio en una línea de producción, un derrumbe en una faena minera, la destrucción total de un hotel o la paralización de una instalación energética pueden convertirse en procesos altamente complejos porque el daño físico suele ser solo una parte del problema. En muchos casos, la verdadera magnitud de la pérdida está asociada a la interrupción del negocio, la pérdida de ingresos, los sobrecostes para mantener la operación, la gestión del personal y las decisiones que deben adoptarse durante las primeras horas y días posteriores al evento. En nuestra experiencia, los siniestros más complejos suelen ser aquellos en los que concurren daños materiales relevantes junto con una afectación significativa de la continuidad operacional del negocio. Es ahí donde una adecuada gestión técnica de la reclamación puede marcar una diferencia sustancial en el resultado final para el asegurado.
¿A cuánto asciende la inversión destinada para el despliegue de Globaim en la región y qué metas de crecimiento tienen para el mercado chileno?
Globaim está desarrollando su expansión internacional en Latinoamérica con operaciones propias en Chile, México y Argentina, dentro de un plan de crecimiento respaldado por Miura Partners. Por política corporativa no hacemos públicas las cifras de inversión asociadas a este despliegue, pero sí podemos afirmar que contamos con los recursos financieros, tecnológicos y humanos necesarios para construir una presencia sólida y de largo plazo en la región. En Chile, nuestro objetivo es convertirnos en la firma de referencia en consultoría de siniestros y reclamaciones del lado del asegurado, consolidando un equipo local de primer nivel y una presencia relevante en los principales sectores industriales y empresariales del país. Queremos posicionarnos como el socio de confianza de empresas, grupos industriales y corredores de seguros cuando deban afrontar siniestros de elevada complejidad, aportando un modelo de asesoramiento altamente especializado que hasta ahora tiene una presencia limitada en el mercado local. La operación ya está activa y estamos participando en importantes encargos en siniestros de diversos sectores industriales. Tras los recientes temporales, más de 12 especialistas del equipo internacional han estado trabajando sobre el terreno apoyando la gestión de siniestros complejos en el país. Miura Partners aporta el respaldo estratégico y la capacidad de expansión, sin embargo, el verdadero motor del proyecto es la experiencia técnica, la independencia y el conocimiento especializado que aporta el equipo de Globaim.
¿Cuáles son las principales falencias o vacíos técnicos que detecta en las empresas locales al momento de enfrentar pérdidas complejas o controversias de indemnización?
Las falencias más comunes se concentran en tres áreas: ausencia de planificación para el día después, pues muchas empresas dedican tiempo y recursos a contratar programas de seguros adecuados, pero pocas preparan un plan de actuación para el momento en el que realmente se produce un siniestro.
Cuando ocurre, un incendio, una inundación, un terremoto, o cualquier otro evento de gravedad, las primeras horas son decisivas. Sin embargo, es habitual que no exista claridad sobre qué información debe preservarse, cómo documentar correctamente los daños, qué gastos están cubiertos para mitigar las pérdidas o que decisiones están amparadas por la póliza. La diferencia entre una recuperación ordenada y un proceso complejo y prolongado suele comenzar precisamente ahí: en la preparación previa para gestionar el día después del siniestro. La importancia de las primeras decisiones. Después de un siniestro de cierta magnitud, las primeras decisiones suelen ser también las más trascendentes. Medidas relacionadas con la protección de activos, la continuidad operativa, la contratación de servicios de emergencia, la reposición de equipos o la gestión de proveedores pueden tener un impacto directo tanto en la recuperación del negocio como en el éxito de la reclamación. Cuando estas decisiones se adoptan sin asesoramiento especializado, es frecuente que se pierda información relevante, se debilite la evidencia del daño o se generen costes que posteriormente resultan difíciles de justificar. Por eso la rapidez y el criterio técnico son tan importantes durante las primeras horas y días posteriores al evento. Subestimación del impacto de la interrupción del negocio. En un siniestro, se tiende a centrar la atención en los daños materiales visibles, como una máquina quemada, un edificio destruido o la pérdida de existencias. Sin embargo, en numerosos siniestros, el verdadero impacto económico proviene de la paralización de la actividad. La pérdida de ventas, la reducción de márgenes, los sobrecostes operativos o la pérdida de cuota de mercado pueden llegar a superar ampliamente el valor de los daños físicos. Además, este tipo de perjuicios requiere una acreditación técnica rigurosa, basada en datos históricos, información financiera, indicadores operativos y proyecciones fundamentadas. Con frecuencia, este análisis se realiza de forma insuficiente o demasiado tarde, comprometiendo una parte muy relevante de la indemnización.
Ante eventos climáticos o contingencias de gran escala que impactan a la industria nacional, ¿de qué forma la ingeniería de riesgos y los estudios de Pérdida Máxima Probable (PML) que ofrecen permiten mitigar el impacto financiero en las Pymes y grandes corporaciones?
La ingeniería de riesgos y los estudios de Pérdida Máxima Probable (PML) permiten a las empresas conocer con precisión cuál es su exposición económica ante eventos extremos, ya sean terremotos, inundaciones, incendios, aluviones o cualquier otra contingencia que pueda afectar a su operación. Su principal contribución a la mitigación del impacto financiero radica en que facilitan una adecuada toma de decisiones antes de que ocurra el siniestro. Por una parte, permiten diseñar programas de seguros ajustados al riesgo real de la compañía, evitando tanto situaciones de infraseguro como costes innecesarios derivados de coberturas sobredimensionadas. Por otra, ayudan a identificar vulnerabilidades operativas y a priorizar inversiones en prevención y resiliencia que pueden reducir significativamente la severidad de una eventual pérdida. En el caso de las Pymes, estas herramientas son especialmente relevantes porque una interrupción prolongada de la actividad puede comprometer su viabilidad financiera. En las grandes corporaciones, permiten gestionar de forma más eficiente la exposición a riesgos complejos, proteger la continuidad del negocio y fortalecer los procesos de gestión corporativa del riesgo.
En un país como Chile, especialmente expuesto a fenómenos naturales de gran intensidad, disponer de este tipo de análisis proporciona una ventaja competitiva evidente: las organizaciones no solo conocen qué podría ocurrir, sino también cuál sería su impacto financiero máximo, cómo prepararse para afrontarlo y qué medidas adoptar para reducir sus consecuencias económicas. En definitiva, la ingeniería de riesgos y los estudios PML convierten la incertidumbre en información cuantificable, permitiendo a las empresas anticiparse a los eventos adversos y reducir significativamente su impacto financiero y operativo. En definitiva, la contratación de un seguro es solo el primer paso. La verdadera prueba llega el día en que ocurre un siniestro. Por eso creemos que las empresas deben contar no solo con una póliza adecuada, sino también con una estrategia de preparación y defensa de sus intereses.












